Los celtíberos eran pueblos ganaderos, de ahí su vida de trashumantes en busca de pastos y su aparición por la Serranía de Cuenca.

 

Poco a poco fueron asentándose en poblados (castros) y aprovechar los recursos cercanos, tal es el caso de la mina en Cueva del Hierro.

 

Podrían considerarse como la primera explosión demográfica de la península y como consecuencia parte de ellos se dedicaban al saqueo.

 

Los romanos llegaron a la península en el siglo II a.C. Buscaron especialmente las explotaciones mineras de Cartagena o la Sal de Minglanilla. Cueva del Hierro no escapó de esa búsqueda.

 

El máximo apogeo tuvo lugar en el siglo I d.C. con los Julios Claudios. Fue entonces cuando en la provincia se construyeron las excelentes calzadas, entre ellas la que unía Cartagena con Zaragoza, pasando por Iniesta, Valeria, Segóbriga, Peña de Escrito y Molina de Aragón. Por Beteta y Cueva pasaba una secundaria de ésta.

 

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Más de dos milenios de historia
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Edad Contemporánea

 

Altos Hornos de Beteta

 

Más recientemente y a finales de los cincuenta surge en Beteta una iniciativa de siderurgia a gran escala. Por esas fechas la mina pertenecía a los Marqueses de Urquijo. En los aledaños de la villa en el paraje conocido como "Los Hornos" se construyó con hormigón y material refractivo un horno que estuvo en funcionamiento a lo largo de los años setenta. Dio trabajo en la mina y en la factoría a buena parte de la serranía. Se mecanizó el proceso de extracción con vagonetas movidas por tracción animal y sacadas a superficie por medio de cabestrantes eléctricos. Las luminarias de teas y candiles de aceite fueron sustituidas por carbureros y baterías eléctricas. Se buscaron las buenas vetas y los mejores minerales, de ahí la gran cantidad de huecos y hornacinas que presenta la mina.

 

El mineral llegaba a Beteta en camiones pero la gran necesidad de carbón mineral puso en entredicho la rentabilidad de la factoría. La hulla y antracita (variedades de carbón de alta calidad), debían llegar desde las cuencas asturianas por vía marítima hasta Valencia, por tren hasta Cuenca y Chillarón, y en camión hasta la serranía.

 

Por otra parte los lignitos (carbón de baja calidad) de Teruel y Guadalajara no cubrían las mínimas necesidades caloríficas de alto horno. De uno u otro modo la infructuosa búsqueda de carbón rentable acabó a finales de los sesenta con el cierre de Los Hornos.

 

En 1998 y por iniciativa del Ayuntamiento, la mina se rehabilita y abre a los visitantes como fuente de cultura histórica y etnológica.

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