Edad Moderna
Dándo un salto importante en el tiempo llegamos hasta la Edad Moderna (s. XVI y XVII), la siderurgia se halla directamente unida al aprovechamiento de la energía hidráulica: la mina provee de materia prima y el agua del río ofrece su energía para el forjado de piezas. En esos momentos nacen en la zona importantes factorías, encajadas siempre en los valles fluviales. Son conocidas como ferrerías y en otros casos como martinetes. Así podemos encontrar las de Santa Cristina en el Guadiela, las de El Tobar y la Vega de El Codorno en el río Cuervo, El Martinete en las inmediaciones del puente sobre el Tajo que limita Cuenca y Guadalajara, y especialmente la de los Chorros en Huélamo.
Ferrerías
A estas instalaciones llegaba el mineral en carros o a lomos de caballerías. Una vez allí y en un rudimentario horno (un simple hueco en el suelo), se procedía a la extracción del hierro dulce. Posteriormente el forjado de piezas se hacía en grandes yunques y machos (martinetes) movidos mecánicamente por rudimentarias máquinas de madera y metal.
En todo este proceso industrial se hacía necesario el carbón. Unas veces provenía de yacimientos: Setiles (Guadalajara), Ojos Negros, Andorra y Utrillas (Teruel), Pozo Airón y Uña (Cuenca),..... En otras ocasiones el carbón era de origen vegetal y se fabricaba en parajes de los bosques próximos ricos en plantas como bujes, brezos, robles, fresnos, tejos,..... De ahí que buena parte de la plantilla de la ferrería dedicase su tiempo al carboneo.
Es preciso señalar que para transformar una tonelada métrica de mineral se pueden requerir hasta cinco de carbón. Por esta razón es frecuente hallar escorias en multitud de parajes cercanos. Probablemente familias enteras se dedicasen parte del año al carboneo "in situ" y acarreasen el mineral desde la Cueva hasta el corazón del bosque. La siderurgia la realizaban al pie mismo de la carbonera y por último trasladarían el hierro dulce hasta la ferrería. Con todo ello ganaban el traslado de las pesadas cargas de carbón.
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